El monegasco dio en Australia un palo al campeonato con un
domingo redondo para sus intereses: victoria incontestable desde la pole,
segunda en tres carreras, con mejor vuelta de carrera incluida, y abandono de
sus dos rivales más próximos, su vecino Carlos Sainz, por trompo, y su íntimo
enemigo Max Verstappen, por problemas en su Red Bull a falta de 20 vueltas.
El arranque de la carrera, el monegasco mantuvo la posición
privilegiada de la pole y Verstappen no fue más de la cuenta, así que
permanecieron primero y segundo. Aunque vieron por sus retrovisores un
perseguidor nuevo: Lewis Hamilton. Sí, el inglés, que arrancaba 5.º, fue más
hábil que Checo Pérez y Norris y escaló dos posiciones, siendo muy agresivo en
la frenada para pasar al mexicano.
La primera pelea del día fue entre Checo Pérez y Hamilton
por la tercera posición. Duró poco. El inglés no podía mantener el ritmo de
cabeza y se descolgaba, con un coche más lento. El mexicano, con un Red Bull
más veloz, solo necesitó una vuelta para superar al Mercedes y enviar a
Hamilton al cuarto puesto.
Mientras, Verstappen comenzaba a reportar problemas de
neumáticos en su persecución a Leclerc. El neerlandés había hecho bloqueo en su
neumático delantera izquierda y llegaba a acumular un retraso de 8,4 segundos
en 17 vueltas. Le urgía una parada si quería tener opciones ante un Leclerc que
corría en otra dimensión. Su primera parada en boxes llegó en la vuelta 19,
cuando perdía casi 9 segundos. Regresó a pista en medio del pelotón, justo por
delante de Gasly y Alonso, que aprovechó la confusión para ganar la posición
del francés de Alpha Tauri: era 8.º.
Lo más emocionante era la lucha por el tercer puesto entre
Hamilton y Pérez, a la que se sumó Russell. El mexicano perdió la posición en
el pit-stop con el overcut de Lewis, pero al regresar a pista el inglés, el Red
Bull le recuperaba la posición (v. 23) por velocidad pura. Pero a continuación,
un accidente de Vettel ocasionaba la aparición del segundo auto de seguridad y
Russell lo aprovechaba para colarse hasta el tercer puesto.
El auto de seguridad tuvo otro efecto despertador de la carrera:
a Leclerc se le complicó con la ventaja acumulada de más de 8 segundos sobre
Verstappen, que al relanzarse la carrera (v. 27) vio su gran ocasión de asaltar
el liderato al comprimirse el pelotón. Atacó el neerlandés a la Ferrari, se
llegó a pegar al alerón trasero, pero no pudo meter la trompa al monegasco, que
aguantó con bravura y se distanció del peligro para salvar la primera posición.
En esa maniobra remató su segunda victoria del curso.
Con el triunfo ya prácticamente decidido a falta de 24
vueltas, porque Leclerc volvía a fugarse de Verstappen (a 4,5 segundos v. 34),
la emoción se centró en la pelea por el tercer lugar del podio entre Russell y
Pérez, con Hamilton 5.º al acecho.
El mexicano, con un coche más veloz que el Mercedes, se
echaba encima de Russell en la vuelta 35. Solo le duró un giro. El Red Bull lo
pasó como un avión por fuera, advertido el inglés de que tenía que preservar el
neumático para acabar la carrera delante de Hamilton.
Pero el notición de la competencia llegaba en la vuelta 39
con el abandono de Verstappen por avería. Segundo abandono en tres carreras, un
palo para el campeón del mundo. “He notado un olor extraño en el coche”,
comunicaba el neerlandés por radio. Olía a rotura. El virtual-safety car lo
aprovechó Alonso para hacer su parada, calzarse los medios, y volver a pista en
el puesto 13. Tenía 20 vueltas para escalar, con gomas nuevas y más blandas que
todos.
Y delante, en esas últimas 20 vueltas, se abría la caza por
dos cajones del podio entre Pérez, Russell y Hamilton. Leclerc ya saboreaba por
adelantado el champán, con 11 segundos de ventaja. Pero no hubo pelea final. El
mexicano amarró la segunda posición y Mercedes evitó que sus pilotos se
desangrasen, dando a Russell su segundo podio y a Hamilton el cuarto puesto
final.




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